Teoría del desarrollo mental y problemas
de la educación
El origen y el desarrollo
de las funciones mentales superiores
La filosofía
de la ciencia
Metodologías
de la investigación psicológica
La
relación entre el aprendizaje y el desarrollo humano
La formación
conceptual
La
relación entre el lenguaje y el pensamiento
La psicología
del arte
El
juego entendido como un fenómeno psicológico
El
estudio de los trastornos del aprendizaje
El desarrollo
humano anormal
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Teoría del desarrollo mental y problemas de la educación
Si hubiese que definir el carácter
específico de la teoría de Vigotsky mediante
una serie de palabras y formulas clave, habría que
mencionar sin falta por lo menos las siguientes: sociabilidad
del hombre, interacción social, signo e instrumento,
cultura, historia y funciones mentales superiores. Y si hubiese
que ensamblar estas palabras y fórmulas clave en una
expresión única, podría decirse que la
teoría de Vigotsky es una teoría socio-histórico-cultural
del desarrollo de las funciones mentales superiores,
aunque esta teoría suele más bien ser conocida
con el nombre de teoría histórico-cultural.
Para Vigotsky el ser humano se caracteriza por una sociabilidad
primaria. Henri Wallon expresa la misma idea de modo más
categórico: El (individuo) es genéticamente
social (Wallon, 1959). En la época de Vigotsky
este principio no pasaba de ser un postulado, una hipótesis
puramente teórica. Pero, en la actualidad, puede afirmarse
que la tesis de una sociabilidad primaria y, en parte, genéticamente
determinada, posee casi el estatuto de un hecho científico
establecido como resultado de la convergencia de dos corrientes
de investigación: por un lado, las investigaciones
biológicas, como las relativas al papel que desempeña
la sociabilidad en la antropogénesis o las que atañen
al desarrollo morfofuncional del niño de pecho (existen,
por ejemplo, pruebas cada vez más abundantes de que
las zonas cerebrales que rigen las funciones sociales, tales
como la percepción del rostro o de la voz humana, experimentan
una maduración precoz y acelerada); por otro lado,
las recientes investigaciones empíricas sobre el desarrollo
social de la primera infancia demuestran ampliamente la tesis
de una sociabilidad primaria y precoz (Bowlby, 1971; Schaffer,
1971; Zazzo, 1974 y 1986; Thomas, 1979; Lambe y Scherrod,
1981; Tronick, 1982; Lewis y Rosenblum, 1974; Stambak et al.,
1983; Zaporozetz y Lissina, 1974; Lissina, 1986; Ignjatovic-Savic
et al., en prensa).
Los análisis teóricos llevaron a Vigotsky a
defender tesis bastantes visionarias sobre la sociabilidad
precoz del niño y a deducir de ellas las consecuencias
respecto de la teoría del desarrollo del niño.
Vigotsky (1982-1984, Vol. IV, pág.. 281) escribía
en 1932): Por mediación de los demás,
por mediación del adulto, el niño se entrega
a sus actividades. Todo absolutamente en el comportamiento
del niño está fundido, arraigado en los social.
Y prosigue: De este modo, las relaciones del niño
con la realidad son, desde el comienzo, relaciones sociales.
En este sentido, podría decirse del niño de
pecho que es un ser social en el más alto grado.
La sociabilidad del niño es el punto de partida de
sus interacciones sociales con el medio que lo rodea. Los
problemas de la psicología de la interacción
social son actualmente harto conocidos y, por tal motivo,
los limitaremos aquí a mencionar brevemente algunas
particularidades de la concepción de Vigotsky. Por
origen y por naturaleza el ser humano no puede existir ni
experimentar el desarrollo propio de su especie como una mónada
aislada; tiene necesariamente su prolongación en los
demás; de modo aislado no es un ser completo. Para
el desarrollo del niño, especialmente en su primera
infancia, lo que reviste importancia primordial son las interacciones
asimétricas, es decir las interacciones con los adultos
portadores de todos los mensajes de la cultura. En este tipo
de interacción el papel esencial corresponde a los
signos, a los distintos sistemas semióticos, que, desde
el punto de vista genético, tienen primero una función
de comunicación y luego una función individual:
comienzan a ser utilizados como instrumentos de organización
y de control del comportamiento individual.2 Este es precisamente
el elemento fundamental de la concepción que Vigotsky
tiene de la interacción social: en el proceso del desarrollo
esta desempeña un papel formador y constructor. Ello
significa simplemente que algunas categorías de funciones
mentales superiores (atención voluntaria, memoria lógica,
pensamiento verbal y conceptual, emociones complejas, etc.)
no podrían surgir y constituirse en el proceso del
desarrollo sin la contribución constructora de las
interacciones sociales.3
Esta idea indujo a Vigotsky a formular generalizaciones cuyo
valor heurístico dista mucho de estar agotado, aún
en la actualidad. Se trata de la célebre tesis sobre
la transformación de los fenómenos interpsíquicos
en fenómenos intrapsíquicos. Veamos una
de las formulaciones de esta idea: La más importante
y fundamental de las leyes que explican la génesis
y a la cual nos conduce el estudio de las funciones mentales
superiores podría expresarse del modo siguiente: cada
comportamiento semiótico del niño constituía
exteriormente una forma de colaboración social, y ésa
es la razón de que preserve, incluso en las etapas
más avanzadas del desarrollo, el modo de funcionamiento
social. La historia del desarrollo de las funciones mentales
superiores aparece así como la historia de la transformación
de los instrumentos del comportamiento social en instrumentos
de la organización psicológica individual
(Vigotsky, 1982-1984, Vol. VI, p. 56).
La ejemplar investigación que Vigotsky lleva a cabo
partiendo de esta idea versa sobre las relaciones entre el
pensamiento y el lenguaje en el proceso de la ontogénesis
(que es, por otro lado, el tema fundamental de su obra Pensamiento
y lenguaje). Como hoy sabemos, la capacidad de adquisición
del lenguaje en el niño está determinada en
gran medida por la herencia.
La investigación de Vigotsky demuestra que, aún
en este caso, la herencia no es una condición suficiente,
sino que es también necesaria la contribución
del medio social en forma de un tipo de aprendizaje muy concreto.
Según Vigotsky, esta forma de aprendizaje no es sino
una construcción en común en el proceso de las
actividades compartidas por el niño y el adulto, es
decir, en el marco de la colaboración social. Durante
esta etapa de colaboración preverbal el adulto introduce
el lenguaje que, apoyado en la comunicación preverbal,
aparece desde un comienzo como un instrumento de comunicación
y de interacción social. En el mencionado libro Vigotsky
describe las sutilezas del proceso genético mediante
el cual el lenguaje, en calidad de instrumento de las relaciones
sociales, se transforma en un instrumento de la organización
psíquica interior del niño (la aparición
del lenguaje privado, del lenguaje interior, del pensamiento
verbal).
En lo que concierne a nuestro tema, a saber, las repercusiones
de la teoría del desarrollo en la educación,
se desprenden varias conclusiones importantes. En primer lugar,
nos encontramos ante una solución original del problema
de la relación entre el desarrollo y el aprendizaje:
incluso cuando se trata de una función determinada
en gran medida por la herencia (como ocurre con el lenguaje)
la contribución del entorno social (es decir del aprendizaje)
sigue teniendo de todos modos un carácter constructor
y, por tanto, no se reduce únicamente al papel de activador,
como en el caso del instinto, ni tampoco al de estímulo
del desarrollo que se limita a acelerar o a retrasar las formas
de comportamiento que aparecen sin él. La contribución
del aprendizaje consiste en que pone a disposición
del individuo un poderoso instrumento: la lengua. En el proceso
de adquisición, este instrumento se convierte en parte
integrante de las estructuras psíquicas del individuo
(la evolución del lenguaje). Pero hay algo más:
las nuevas adquisiciones (el lenguaje), de origen social,
operan en interacción con otras funciones mentales,
por ejemplo, el pensamiento. De este encuentro nacen funciones
nuevas, como el pensamiento verbal. En este punto nos encontramos
con una tesis de Vigotsky que no ha sido todavía suficientemente
asimilada y utilizada en la investigación, ni siquiera
en la psicología actual. Lo fundamental en el desarrollo
no estriba en el progreso de cada función considerada
por separado sino en el cambio de las relaciones entre las
distintas funciones, tales como la memoria lógica,
el pensamiento verbal, etc.,es decir, el desarrollo consiste
en la formación de funciones compuestas, de sistemas
de funciones, de funciones sistemáticas y de sistemas
funcionales.
El análisis de Vigotsky sobre las relaciones entre
desarrollo y aprendizaje en lo relativo a la adquisición
del lenguaje nos lleva a definir el primer modelo del desarrollo
en estos términos: en un proceso natural de desarrollo,
el aprendizaje se presenta como un medio que fortalece este
proceso natural, pone a su disposición los instrumentos
creados por la cultura que amplían las posibilidades
naturales del individuo y reestructuran sus funciones mentales.
El papel de los adultos, en cuanto representantes de la cultura
en el proceso de adquisición del lenguaje por el niño
y de apropiación por éste de una parte de la
cultura (la lengua), nos lleva a describir un nuevo tipo de
interacción que desempeña un papel determinante
en la teoría de Vigotsky. En efecto, además
de la interacción social, hay en esta teoría
una interacción con los productos de la cultura. Huelga
decir que no se puede separar ni distinguir a las claras estos
dos tipos de interacción que suelen manifestarse en
forma de interacción sociocultural.
Para esclarecer estas ideas de Vigotsky, citaremos la obra
de Meyerson, de tan significativo título Las funciones
psicológicas y las obras (1948). La idea fundamental
de Meyerson es la siguiente: Lo humano en su totalidad
tiende a objetivarse y a proyectarse en las obras (p.69).
Y la tarea de la psicología consiste en buscar
los contenidos mentales en los fenómenos de civilización
descritos (p. 14) o en considerar el carácter
de las operaciones mentales implicadas (p.138).
Al analizar el papel que desempeña la cultura en el
desarrollo individual, Vigotsky expone ideas análogas.
En el conjunto de las adquisiciones de la cultura, centra
su análisis en aquellas que tienen por objeto controlar
los procesos mentales y el comportamiento del hombre. Se trata
de los diferentes instrumentos y técnicas (incluso
tecnologías) que el hombre asimila y orienta hacia
sí mismo para influir en sus propias funciones mentales.
Se crea así un sistema gigantesco de estímulos
artificiales y exteriores mediante los cuales el hombre
domina sus propios estados interiores. Una vez más,
pero de modo diferente, encontramos en Vigotsky el fenómeno
del interpsiquismo. Desde el punto de vista psicológico,
el individuo tiene su prolongación, por un lado, en
el otro y, por otro lado, en sus obras y en su cultura, que
constituye según Marx su cuerpo no orgánico.
Esta expresión es muy justa: la cultura forma parte
integrante del individuo y, no obstante, es exterior a él.
Considerado de esta manera, el desarrollo del hombre no se
reduce únicamente a los cambios que acontecen en el
interior del individuo, sino que se manifiesta como un desarrollo
alomorfo que podría adoptar dos formas distintas: producción
de auxiliares exteriores en cuanto tales y creación
de instrumentos exteriores que pueden utilizarse para producir
cambios interiores (psicológicos). De esta manera,
aparte de los instrumentos que el hombre ha creado a lo largo
de toda su historia y que sirven para dominar los objetivos
(la realidad exterior), existe toda una serie de instrumentos
que, orientados hacia el hombre mismo, se pueden utilizar
para controlar, dominar y desarrollar las capacidades del
individuo.
Estos instrumentos comprenden, por mencionar solo algunos:
la lengua, la lengua, escrita y hablada (y toda la Galaxia
Gutenberg, por emplear la expresión de M. McLuhan),
los rituales, los modelos de comportamiento en las obras de
arte, los sistemas de conceptos científicos, las técnicas
que ayudan a la memoria o al pensamiento, los instrumentos
que fortalecen la movilidad o la percepción humana,
etc. Todos estos instrumentos culturales son extensiones
del hombre (McLuhan 1964), es decir factores de prolongación
y de amplificación de las capacidades humanas.
Para la antropología cultural, descripciones como
ésta pueden parecer triviales, pero en el orden conceptual
que rige en psicología, tradicionalmente marcado por
la subjetividad, es muy raro que se tomen en cuenta tales
factores culturales. Incluso la antropología cultural
se limita a menudo al solo aspecto de la objetivación
de las capacidades del hombre en los productos de la cultura.
Para McLuhan, más aún y mucho antes que él,
para Vigotsky, lo que importa son las consecuencias psicológicas,
las repercusiones que la existencia de estos instrumentos
tiene en el desarrollo del individuo, la interacción
del individuo con esos instrumentos.
Al analizar esas consecuencias el punto de partida de Vigotsky
es el célebre enunciado de F. Bacon (que él
cita repetidamente) Necnanus, nisi intellectus, sibi
permissus, multa valent:instrumentis et auxilibus res perficitur
[la mano y la inteligencia humanas, privadas de los instrumentos
necesarios y de los auxiliares, resultan bastante impotentes,
al contrario, lo que fortalece su potencia son los instrumentos
y los auxiliares que ofrece la cultura].
En primer lugar, la cultura crea un número cada vez
más elevado de poderosos auxiliares externos (instrumentos,
aparatos, tecnologías) que prestan apoyo a los procesos
psicológicos.
Desde los nudos con que se ata un pañuelo o las marcas
que se practican en un trozo de madera con objeto de conservar
la memoria de determinados acontecimientos hasta los poderosos
bancos de datos informatizados o las tecnologías modernas
de la información, el progreso ha sido constante en
la esfera de la tecnología psicológica.
Junto a la memoria o la inteligencia individual y natural,
existen una memoria y una inteligencia exteriores y artificiales.
¿Cuál podría ser la eficacia de un europeo
moderno que careciera de esta tecnologías, que dependiera
únicamente de sí mismo, desnudas la mano
y la inteligencia? ¿Acaso podría la psicología
elaborar un orden serio de conceptos relativos a los procesos
mentales superiores sin tomar en consideración esos
auxiliares exteriores? En efecto, la existencia misma de estos
auxiliares modifica el carácter del proceso interior
del individuo. Para convencerse de ello basta con observar
qué cambios experimentan las operaciones aritméticas
más sencillas en quienes se han acostumbrado a utilizar
las calculadoras de bolsillo. Los verdaderos problemas de
la investigación residen en analizar las reestructuraciones
de los procesos interiores en función de la existencia
de estos auxiliares y de la interacción de las partes
exteriores e interiores de tales procesos.
Pero, además de los auxiliares externos, existen los
instrumentos psicológicos contenidos en las obras culturales
que podemos interiorizar. Se trata de todos los sistemas semióticos,
prácticas, procedimientos y técnicas conceptuales
de los medios de comunicación, operaciones y estructuras
de carácter intelectual que se dan en todas las adquisiciones
de la cultura.
En sus análisis no se detenía Vigotsky - como
tampoco McLuhan - en el nivel superficial de estas adquisiciones.
Su objetivo era captar las significaciones ocultas y profundas.
Esta tendencia del análisis se expresa en la célebre
máxima de McLuhan: el medio es el mensaje.
El medio de comunicación es, pues, portador de las
significaciones profundas. Se podría explicar este
enfoque mediante el ejemplo de un instrumento tal como la
lengua escrita (el ejemplo analizado por los dos autores mencionados).
El individuo (o el grupo cultural) que ha hecho suya la lengua
escrita no es el mismo individuo que posee, por añadidura,
un saber técnico. La lengua escrita y la cultura libresca
cambian profundamente los modos de funcionamiento de la percepción,
de la memoria y del pensamiento. La razón de ello radica
en que este medio lleva en sí mismo un modelo de análisis
de las realidades (análisis en unidades diferenciadas,
carácter lineal y temporal de la organización
de los pensamientos, pérdida del sentido de la totalidad,
etc.) y las técnicas psicológicas, en especial
la amplificación del poder de la memoria que, por consiguiente,
trae consigo el cambio de las relaciones entre la memoria
y el pensamiento, etc. Así pues, al acceder a la lengua
escrita, el individuo se apropia las técnicas psicológicas
que le ofrece su cultura, y que, a partir de ese momento,
se vuelven técnicas interiores (Vigotsky
utiliza aquí la expresión de Claparède).
De este modo, un instrumento cultural se arraiga en el individuo
y se convierte en un instrumento individual privado. Cuando
se piensa en los cambios tecnológicos modernos, se
podría plantear un problema de considerable importancia:
¿cuáles son las consecuencias de la utilización
de las modernas tecnologías intelectuales (término,
a mi juicio, más pertinente que la palabra informática),
a saber, las computadoras, los bancos informatizados de datos,
etc., en los procesos cognoscitivos del individuo?
La investigación ejemplar de Vigotsky sobre la apropiación
de los instrumentos culturales que se convierten en técnicas
interiores atañe a la formación de los conceptos:
estudios comparados sobre los conceptos experimentales, los
conceptos espontáneos y los conceptos científicos.
Los resultados de esta investigación figuran en su
obra Pensamiento y lenguaje.
En el meollo de estas investigaciones se encuentra la adquisición
de los sistemas de conceptos científicos, la más
importante durante el periodo escolar. Según la concepción
de Vigotsky el sistema de conceptos científicos constituye
un instrumento cultural portador, a su vez, de mensajes profundos
y, al asimilarlo, el niño modifica a fondo su modo
de pensar.
La propiedad esencial de los conceptos científicos
consiste en su estructura, en el hecho de que se organizan
en sistemas jerarquizados (otras estructuras posible son las
redes, los grupos, los árboles
genealógicos , etc.). Al interiorizar esa estructura,
el niño amplía considerablemente las posibilidades
de su pensamiento porque aquélla pone a su disposición
un conjunto de operaciones intelectuales (diferentes tipos
de definición, operaciones de cuantificación
lógica, etc.).
Son evidentes las ventajas de esta estructura cuando se la
compara con estructuras de prácticas, tales
como las categorías de mueble, ropa,
etc. Si tratamos, por ejemplo, de dar una definición
lógica al término mueble, veremos
muy pronto lo que pueden ser los límites de las categorías
prácticas o de las categorías fundadas en ellas
que no tienen la estructura formal de los conceptos científicos.
Son, pues, evidentes las ventajas que obtienen todos los individuos
al apropiarse instrumentos intelectuales tan potentes.
El proceso de adquirir los sistemas de conceptos científicos
es posible a través de la educación sistemática
de tipo escolar. La contribución de la educación
organizada y sistemática es, en este punto, fundamental
en comparación con la adquisición del lenguaje
oral, en el que el aprendizaje desempeña un papel constructor
pero que sólo requiere la presencia de adultos que
posean la lengua en calidad de partícipes en las actividades
comunes.
Nos hallamos así ante el segundo modelo del desarrollo.
Vigotsky lo denomina desarrollo artificial: Se
puede definir la educación como el desarrollo artificial
del niño [...] La educación no se limita únicamente
al hecho de ejercer una influencia en los procesos del desarrollo,
ya que reestructura de modo fundamental todas las funciones
del comportamiento (Vigotsky, 1982- 1984, vol. I, pág.107).
Lo esencial estriba aquí en que la educación
se convierte en el desarrollo, mientras que en el primer modelo
no era más que el medio de fortalecer el proceso natural;
aquí, la educación constituye una fuente relativamente
independiente del desarrollo. Conforme a la teoría
de Vigotsky, se podrían identificar diversos modelos
de desarrollo (cosa que él mismo explicó en
varias ocasiones) si se tiene en cuenta el periodo del desarrollo
de que se trate, la índole de los instrumentos culturales,
el grado de determinación hereditaria de las funciones,
etc.
Si se toma en consideración la multiplicidad y la
diversidad de los instrumentos y de las técnicas culturales
que es o no posible adquirir en las diferentes culturas o
en las diferente épocas históricas, muy fácilmente
podrían conceptuarse las diferencias interculturales
o históricas en el desarrollo cognoscitivo, tanto de
los grupos como de los individuos. A la luz de esta concepción
del desarrollo de la inteligencia humana, parece paradójico
hablar de culture-freetests of intelligence (que se convierte,
según la fórmula de Bruner, en intelligence-free
tests) o pensar que el único concepto científico
posible de la inteligencia es el que reduce la inteligencia
a indicadores tales como el tiempo de reacción, el
potencial eléctrico suscitado, etc. (como lo hace Eysenck
en un artículo reciente, 1988).
El análisis de este segundo modelo del desarrollo,
denominado desarrollo artificial, cuyo ejemplo
característico es el proceso de la adquisición
de sistemas de conceptos, llevó a Vigotsky a descubrir
la dimensión metacognoscitiva del desarrollo. En efecto,
la adquisición de sistemas de conocimientos basados
en tal grado de generalización, la interdependencia
de los conceptos dentro de una red tal de conceptos que permite
pasar fácilmente de uno a otro, las operaciones intelectuales
que pueden ejecutarse con bastante facilidad y la existencia
de modelos exteriores (en los textos o demostrados por los
educadores) de la aplicación de esas operaciones facilitan
la toma de conciencia (en ruso ossoznanie) y el control (ovladanie)
del individuo en lo que atañe a sus propios procesos
cognoscitivos. Este proceso de autorregulación voluntaria
resulta más fácil gracias al tipo de proceso
de aprendizaje (aprendizaje verbal, explicación de
todas las operaciones intelectuales, exteriorización
de la anatomía del proceso de construcción de
conceptos, elaboración de conceptos en común,
vigilancia del proceso de aprendizaje por el adulto experto,
etc.).
En estas condiciones el individuo podría adquirir
un conocimiento bastante preciso de sus propios procesos cognoscitivos
y el control voluntario de los mismos, en lo cual reside la
esencia misma de la operaciones metacognoscitivas. Hay que
afirmar de manera explícita que la obra de Vigotsky
constituye la fuente histórica y teórica más
importante para la conceptualización y el estudio empírico
de los procesos metacognoscitivos. Son palmarios los hallazgos
científicos de Vigotsky en esta esfera: en vez de considerar
los procesos metacognoscitivos como meras técnicas
prácticas de dominio de sí mismo (como en el
caso de la mnemotécnica) o como problemas aislados
(según suele ocurrir con los problemas de la metamemoria),
Vigotsky propone por su parte un marco teórico dentro
del cual los problemas que planean los procesos metacognoscitivos
se integran en una teoría general del desarrollo de
las funciones mentales superiores. En dicha teoría
tales procesos aparecen como una etapa necesaria en condiciones
perfectamente definidas, y desempeñan de rechazo un
papel considerable en la reestructuración de la cognición
en general, papel que ilustra del modo más preciso
la concepción de Vigotsky sobre el desarrollo como
proceso de transformación de las relaciones entre las
funciones mentales particulares. En este sentido, por ejemplo,
hasta el término de metamemoria (Flavell
y Wellman, 1977) es inadecuado, ya que no se trata aquí
de la intervención de medios mnemónicos en las
actividades mnemónicas, sino de la intervención
de procesos del pensamiento (que se han vuelto conscientes
y voluntarios) en las actividades mnemónicas. Se trata
simplemente de nuevas relaciones que se establecen entre dos
funciones distintas.
Así pues, aun en la actualidad, la teoría de
Vigotsky es la única que ofrece, al menos en principio,
la posibilidad de conceptuar científicamente los procesos
metacognoscitivos, que permite vincular esta dimensión
del desarrollo cognoscitivo con el desarrollo cognoscitivo
en general y explicar el origen de esta capacidad del individuo
para controlar sus propios procesos interiores, mediante el
ya mencionado esquema de Vigotsky que describe el paso del
control exterior e interindividual al control intrapsíquico
individual.
Concluiremos esta parte de nuestro estudio esbozando las
posibles aplicaciones de la teoría de Vigotsky sobre
el desarrollo mental a la investigación y la práctica
pedagógicas. He aquí, a nuestro juicio, los
puntos fundamentales de ese esbozo:
En primer lugar, ninguna otra teoría psicológica
del desarrollo concede tanta importancia a la educación
como la de Vigotsky. Según esta teoría, la educación
no es en modo alguno exterior al desarrollo: La escuela
es, por consiguiente, el lugar mismo de la psicología,
ya que es el lugar mismo de los aprendizajes y de la génesis
de las funciones psíquicas, escribe acertadamente
J.P.Bronckart (subrayado en el original, Schneuwly y Bronckart,
1985).
Esta teoría podría, pues, utilizarse con eficacia
para comprender mejor los fenómenos educativos, y sobre
todo el papel que desempeñan en el desarrollo para
elaborar investigaciones pedagógicas y tratar de encontrar
aplicaciones prácticas.
En segundo lugar, gracias a la teoría de Vigotsky
se han introducido en la psicología contemporánea,
de modo directo o indirecto, todo un conjunto de nuevos problemas
de investigación empírica que revisten la mayor
importancia para la educación.
Las investigaciones sobre la sociabilidad precoz del niño
(véanse las ya citadas fuentes), que constituyen un
campo de estudio en pleno desarrollo, han contribuido a una
mejor comprensión de la primera infancia. A este respecto,
se han aplicado ya medidas prácticas en la educación
de los niños de corta edad.4
La relación entre las interacciones sociales y el
desarrollo cognoscitivo constituye un tema predilecto de Vigotsky
que ha sido muy estudiado en la psicología contemporánea,
en la intersección entre la psicología social
y la psicología cognoscitiva, siendo evidentes sus
aplicaciones prácticas en materia de educación
(por ejemplo, Perret-Clermont (1979); Doise y Mugny (1981);
Cresas (1987); Hinde, Perret-Clermont y Stevenson-Hinde (1988);
Rubcov (1987); Wertsch (1985a y 1985b).
Las actuales investigaciones sobre la mediación semiótica,
el papel que desempeñan los sistemas semióticos
en el desarrollo mental y el desarrollo de lenguaje están
a todas luces fuertemente influidas por las tesis de Vigotsky
(Ivic,1978; Wertsch,1983).
En tercer lugar, la teoría de Vigotsky constituye,
histórica y científicamente, la única
fuente importante de las investigaciones sobre los procesos
metacognoscitivos en la psicología contemporánea.
El papel que desempeñan estos procesos en la educación
y el desarrollo reviste una importancia que nunca podrá
sobreestimarse. La falta de investigaciones teóricas
y empíricas, que podrían no obstante concebirse,
y con excelente rendimiento, en el marco de la teoría
de Vigotsky, es la única razón de que todavía
no se hayan tenido en cuenta esos procesos en el ámbito
de la educación. Sin embargo, es cierto que dichos
procesos están ya a la orden del día, tanto
en psicología como en pedagogía.
En cuarto lugar, se podría fácilmente elaborar
un sistema de análisis y un conjunto de instrumentos
de investigación y de diagnóstico a partir de
las tesis de Vigotsky sobre el desarrollo artificial,
es decir sobre el desarrollo sociocultural de las funciones
cognoscitivas. Para comenzar bastaría con hacer el
inventario de los auxiliares exteriores, de los instrumentos
y de las técnicas interiores de que disponen
los individuos y los grupos sociales y culturales para elaborar
los parámetros mediante los cuales unos y otros podrían
compararse entre sí. Es evidente que esos instrumentos,
elaborados de acuerdo con este marco teórico, eliminarían
el peligro de interpretaciones racistas y patrioteras.
En quinto lugar, a partir de los dos modelos de los que hemos
hablado en este artículo, se ha conceptualizado toda
una gama de formas de aprendizaje a partir de las ideas de
Vigotsky o próximas a las suyas. Mencionemos algunas:
aprendizaje cooperativo, aprendizaje orientado, aprendizaje
fundado en el conflicto sociocognoscitivo, elaboración
de conocimientos en común, etc. (Doise y Mugny, 1981;
Perret-Clermont, 1989; Stambak es al., 1983; Cresas, 1987;
Rubcov,1987; Brown y Palincsar,1986).
Para terminar, la reciente aparición de los medios
modernos de comunicación visual y de las tecnologías
de la información, sus aplicaciones a la enseñanza
y el papel que desempeñan a corto y largo plazo en
la vida de los niños plantean nuevos y graves problemas.
¿Qué instrumento podría ser más
adecuado y útil para investigar las repercusiones de
estos nuevos instrumentos culturales en el hombre que una
teoría como la de Vigotsky, que coloca precisamente
en el centro de sus preocupaciones la función de los
instrumentos de la cultura en el desarrollo psicológico
histórico y ontogenético? Esta teoría
proporciona un marco conceptual ideal para tal tipo de investigaciones,
pero queda por realizar una ardua labor de aplicación
y de investigación empírica.5
Si pasamos ahora a la crítica de las ideas de Vigotsky,
lo primero que salta a la vista es que su teoría no
ha salido en muchos de sus aspectos del estado de bosquejo
y no ha sido suficientemente elaborada ni aplicada. Concretamente,
a menudo sus tesis teóricas no han sido ilustradas
ni completadas mediante la elaboración de metodologías
idóneas. Pero no se pueden imputar estas lagunas a
Vigotsky, ya que sus discípulos se han contentado a
menudo con repetir sus tesis en vez de elaborarlas. Por otro
lado, no es culpa suya que la psicología contemporánea
haya desperdiciado sus esfuerzos y sus recursos llevando a
cabo investigaciones inspiradas en paradigmas mucho menos
fructuosos que los suyos.
Se ha criticado con frecuencia la distinción establecida
por Vigotsky entre dos líneas del desarrollo mental
(por otro lado muy vinculadas entre sí en su obra):
el desarrollo natural (espontáneo, biológico)
y el desarrollo artificial (social, cultural). Estamos de
acuerdo con Liders6 en que es necesario mantener esta oposición
que sigue siendo provechosa en el campo de las ciencias, en
vez de afirmar gratuitamente que todo desarrollo del ser humano
es cultural.
Pensamos que cualquier reflexión crítica que
pudiera formularse sobre la teoría de Vigotsky debería
hacer referencia a la falta de una crítica de las instituciones
(o de los instrumentos) sociales y culturales.
El psicólogo bielorruso, fascinado por las contribuciones
constructivas de la sociedad y de la cultura, no pudo en verdad
elaborar un análisis crítico, en el sentido
moderno del término, de estas instituciones.
Y es que las relaciones sociales, cuando han sido perturbadas
(en el grupo social, el entorno inmediato o la familia), pueden
dar origen a patogenias graves, gracias justamente a los mecanismos
de acción descubiertos por Vigotsky. A su vez, los
instrumentos culturales, nuevamente gracias a
los mecanismos señalados por Vigotsky, no sólo
pueden ser agentes de formación mental, sino también
de formación del desarrollo (por ejemplo, en el caso
de la formación de las mentes dogmáticas, estériles
y de corto alcance), y ello precisamente porque los individuos
han mantenido interacciones con los productos de la cultura
que eran portadores de esos instrumentos y mensajes profundos.
El análisis crítico de las instituciones y
de los agentes socioculturales, incluida la crítica
de las instituciones escolares, podría contribuir a
la determinación de las condiciones en las cuales los
instrumentos y dispositivos socioculturales se
convierten en los factores formadores del desarrollo.
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