Teoría del desarrollo
mental y problemas de la educación
El origen y el desarrollo
de las funciones mentales superiores
La filosofía
de la ciencia
Metodologías
de la investigación psicológica
La relación entre el aprendizaje
y el desarrollo humano
La formación
conceptual
La
relación entre el lenguaje y el pensamiento
La psicología
del arte
El
juego entendido como un fenómeno psicológico
El
estudio de los trastornos del aprendizaje
El desarrollo
humano anormal
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La relación entre el aprendizaje y el desarrollo humano
Aprendizaje y Desarrollo en Vigotsky
El Contexto de la Psicología Cognitiva.
La psicología cognitiva se preocupa del estudio de
procesos tales como lenguaje, percepción, memoria,
razonamiento y resolución de problema. Ella concibe
al sujeto como un procesador activo de los estímulos.
Es este procesamiento, y no los estímulos en forma
directa, lo que determina nuestro comportamiento.
Bajo esta perspectiva, para Jean Piaget, los niños
construyen activamente su mundo al interactuar con él.
Por lo anterior, este autor pone énfasis en el rol
de la acción en el proceso de aprendizaje. La teoría
del desarrollo cognitivo de Jean Piaget es una de las más
importantes. Divide el desarrollo cognitivo en etapas caracterizadas
por la posesión de estructuras lógicas cualitativamente
diferentes, que dan cuenta de ciertas capacidades e imponen
determinadas restricciones a los niños. Con todo, la
noción piagetiana del desarrollo cognitivo en términos
de estructuras lógicas progresivamente más complejas
ha recibido múltiples críticas por parte de
otros teóricos cognitivos, en especial de los teóricos
provenientes de la corriente de procesamiento de la información.
Los teóricos del procesamiento de la información
critican la teoría del desarrollo de Piaget, planteando
que las etapas se diferencian no cualitativamente, sino por
capacidades crecientes de procesamiento y memoria. Bruner,
por ejemplo, rechaza explícitamente la noción
de etapas desarrollistas, sin embargo, sostiene que diferentes
modos de procesar y representar la información son
enfatizados durante diferentes períodos de la vida
del niño. Él plantea que, durante los primeros
años, la función importante es la manipulación
física: «saber es principalmente saber cómo
hacer, y hay una mínima reflexión» (Bruner,
1966). Durante el segundo período que alcanza un punto
más alto entre los 5 y 7 años, el énfasis
se desvía hacia la reflexión y el individuo,
se hace más capaz de representar aspectos internos
del ambiente. Durante el tercer período, que coincide
en general con la adolescencia, el pensamiento se hace cada
vez más abstracto y dependiente del lenguaje. El individuo
adquiere una habilidad para tratar tanto con proposiciones
como con objetos. Es decir, según Bruner los seres
humanos han desarrollado tres sistemas paralelos para procesar
y representar información. Un sistema opera a través
de la manipulación y la acción, otro a través
de la organización perceptual y la imaginación
y un tercero a través del instrumento simbólico.
Y en distintos períodos del desarrollo, se le otorga
distinto énfasis a diferentes modos de representación.
En este sentido, para Jerome Bruner, el desarrollo intelectual
se caracteriza por una creciente independencia de los estímulos
externos; una creciente capacidad para comunicarse con otros
y con el mundo mediante herramientas simbólicas y por
una creciente capacidad para atender a varios estímulos
al mismo tiempo y para atender a exigencias múltiples.
El aprendizaje por descubrimiento es la capacidad de reorganizar
los datos ya obtenidos de maneras novedosas, de manera que
permitan insights o descubrimientos nuevos. Esto queda expresado
en el principio de este autor: «Todo conocimiento real
es aprendido por uno mismo». Bruner propone una teoría
de la instrucción que considera cuatro aspectos fundamentales:
la motivación a aprender, la estructura del conocimiento
a aprender, la estructura o aprendizajes previos del individuo,
y el refuerzo al aprendizaje.
Otros teóricos del procesamiento de la información
describen el desarrollo cognitivo en términos de capacidades
crecientes en procesos básicos tales como la memoria,
la atención, el almacenamiento y la recuperación
de la información.
Detrás de estas teorías está el Aprendizaje
mecánico. Este se entiende como la incorporación
de nueva información en la estructura cognoscitiva
del que aprende sin que establezca ninguna relación
con los conceptos (o proposiciones) ya existentes en ella,
en cuyo caso, dicha información es almacenada de manera
arbitraria sin que haya interacción con aquella.
A diferencia de lo anterior, David Ausubel propuso el término
«Aprendizaje significativo» para designar el proceso
a través del cual la información nueva se relaciona
con un aspecto relevante de la estructura del conocimiento
del individuo. A la estructura de conocimiento previo que
recibe los nuevos conocimientos, Ausubel da el nombre de «concepto
integrador». El aprendizaje significativo se produce
por medio de un proceso llamado Asimilación. En este
proceso, tanto la estructura que recibe el nuevo conocimiento,
como este nuevo conocimiento en sí, resultan alterados,
dando origen a una nueva estructura de conocimiento. Así,
la organización del contenido programático permite
aumentar la probabilidad de que se produzca un aprendizaje
significativo. Para ello, se debe comenzar por conceptos básicos
que permitan integrar los conceptos que vendrán en
forma posterior.
Como se puede ver, las posturas mencionadas anteriormente
se centran en describir las características de los
sujetos en distintos períodos del desarrollo cognitivo,
ya sea en términos de estructuras lógicas o
bien de capacidades para procesar la información. Estos
puntos de vista postulan una relación entre aprendizaje
y desarrollo, donde es necesario conocer las características
del individuo a una determinada edad, para adaptar el aprendizaje
a ellas. Es decir, lo que el sujeto aprende estaría
determinado por su nivel de desarrollo.
Aprendizaje y Desarrollo en Vigotsky
"Los problemas con los que nos encontramos en el análisis
psicológico de la enseñanza no pueden resolverse
de modo correcto, ni siquiera formularse, sin situar la relación
entre aprendizaje y desarrollo en niños de edad escolar".
A partir de esta proposición, L.S. Vigotsky, psicólogo
soviético, que trabajó hacia mediados de este
siglo, propuso una aproximación completamente diferente
frente a la relación existente entre aprendizaje y
desarrollo, criticando la posición comúnmente
aceptada, según la cual el aprendizaje debería
equipararse al nivel evolutivo del niño para ser efectivo.
Quienes sostienen esta posición consideran, por ejemplo,
que la enseñanza de la lectura, escritura y aritmética
debe iniciarse en una etapa determinada.
Para Vigotsky, "todas las concepciones corrientes de
la relación entre desarrollo y aprendizaje en los niños
pueden reducirse esencialmente a tres posiciones teóricas
importantes. La primera de ellas se centra en la suposición
de que los procesos del desarrollo del niño son independientes
del aprendizaje. Este último se considera como un proceso
puramente externo que no está complicado de modo activo
en el desarrollo. Simplemente utiliza los logros del desarrollo
en lugar de proporcionar un incentivo para modificar el curso
del mismo...esta aproximación se basa en la premisa
de que el aprendizaje va siempre a remolque del desarrollo,
y que el desarrollo, avanza más rápido que el
aprendizaje, se excluye la noción de que el aprendizaje
pueda desempeñar un papel en el curso del desarrollo
o maduración de aquellas funciones activadas a lo largo
del aprendizaje. El desarrollo o maduración se considera
como una condición previa del aprendizaje, pero nunca
como un resultado del mismo"
"La segunda posición teórica más
importante es que el aprendizaje es desarrollo...el desarrollo
se considera como el dominio de los reflejos condicionados;
esto es, el proceso de aprendizaje está completa e
inseparablemente unido al proceso desarrollo...el desarrollo
como la elaboración y sustitución de las respuestas
innatas...el desarrollo se reduce básicamente a la
acumulación de todas las respuestas posibles. Cualquier
respuesta adquirida se considera o bien un sustituto o una
forma más compleja de la respuesta innata...aprendizaje
y desarrollo coinciden en todos los puntos, del mismo modo
que dos figuras geométricas idénticas coinciden
cuando se superponen".
"La tercera posición teórica...según
la cual el desarrollo se basa en dos pro esos inherentemente
distintos pero relacionados entre sí, que se influyen
mutuamente. Por un lado está la maduración,
que depende directamente del desarrollo del sistema nervioso;
por el otro, el aprendizaje, que, a su vez, es también
un proceso evolutivo...el proceso de maduración prepara
y posibilita un proceso específico de aprendizaje...el
proceso de aprendizaje estimula y hace avanzar el proceso
de maduración."
Sin embargo, observa Vigotsky, no podemos limitarnos simplemente
a determinar los niveles evolutivos si queremos descubrir
las relaciones reales del desarrollo con el aprendizaje.
El autor plantea una relación donde ambos se influyen
mutuamente. Esta concepción se basa en el constructo
teórico de Zona de Desarrollo Próximo propuesto
por Vigotsky. En su teoría sobre la Zona de Desarrollo
Próximo (ZDP), el autor postula la existencia de dos
niveles evolutivos: un primer nivel lo denomina Nivel Evolutivo
Real, "es decir, el nivel de desarrollo de las funciones
mentales de un niño, que resulta de ciertos ciclos
evolutivos llevados a cabo". Es el nivel generalmente
investigado cuando se mide, mediante test, el nivel mental
de los niños. Se parte del supuesto de que únicamente
aquellas actividades que ellos pueden realizar por sí
solos, son indicadores de las capacidades mentales.
El segundo nivel evolutivo se pone de manifiesto ante un
problema que el niño no puede solucionar por sí
solo, pero que es capaz de resolver con ayuda de un adulto
o un compañero más capaz. Por ejemplo, si el
maestro inicia la solución y el niño la completa,
o si resuelve el problema en colaboración con otros
compañeros. Esta conducta del niño no era considerada
indicativa de su desarrollo mental. Ni siquiera los educadores
más prestigiosos se plantearon la posibilidad de que
aquello que los niños hacen con ayuda de otro, puede
ser en cierto sentido, aún más significativo
de su desarrollo mental que lo que pueden hacer por sí
solos.
Un ejemplo presentado por Vigotsky es el siguiente: Se investiga
a dos niños que entran a la escuela, ambos tienen diez
años en edad cronológica y ocho, en términos
de su desarrollo mental. ¿Se puede decir que tienen
la misma edad mental? Por cierto que sí. Pero ¿qué
significa esto? Significa que ambos son capaces de resolver
por sí solos, tareas cuyo grado de dificultad está
situado en el nivel correspondiente a los ocho años.
Al detenerse en este punto, daría pie a suponer que
el curso del desarrollo mental subsiguiente y del aprendizaje
escolar, será el mismo para ambos niños, porque
depende de su intelecto. Ambos niños parecen capaces
de manejar, sin ayuda, un problema cuyo nivel se sitúa
en los ocho años, pero no más allá de
dicho límite. Si suponemos que se les muestra diversas
maneras de tratar el problema. Distintos experimentadores
emplearían distintos modos de demostración;
unos realizarían rápidamente toda la demostración
y pedirían a los niños que la repitieran; otros
iniciarían la solución y pedirían a los
pequeños que la terminaran; otros, les ofrecerían
pistas. En un caso u otro, se insta a los niños a que
resuelvan el problema con ayuda. Bajo tales circunstancias
resulta que el primer niño es capaz de manejar el problema
cuyo nivel se sitúa en los doce años, mientras
que el segundo llega únicamente a los nueve años.
Y ahora, ¿son estos niños mentalmente iguales?
La diferencia observada entre la edad mental (ocho años)
y el nivel de desarrollo mental para aprender con ayuda, presentado
por los dos niños (doce y nueve años), pone
en evidencia que el curso futuro del aprendizaje variará,
en ambos niños. Esta diferencia es lo que Vigotsky
denomina Zona de Desarrollo Próximo, la cual consiste
por tanto en "la distancia entre el Nivel Real de Desarrollo,
determinado por la capacidad de resolver independientemente
un problema, y el Nivel de Desarrollo Potencial, determinado
a través de la resolución de un problema bajo
la guía de un adulto o en colaboración con otro
compañero más capaz".
El Nivel de Desarrollo Real caracteriza el desarrollo mental
retrospectivamente, diciendo lo que el niño es ya capaz
de hacer, es decir, "define funciones que ya han madurado",
mientras que la «Zona de Desarrollo Próximo»
caracteriza el desarrollo mental prospectivamente, en términos
de lo que el niño está próximo a lograr,
con una instrucción adecuada (Vigotsky, 1979). La ZDP
"define aquellas funciones que todavía no han
madurado, pero que se hallan en proceso de maduración,
funciones que un mañana no lejano alcanzarán
su madurez y que aún se encuentran en estado embrionario.
Estas funciones, dice el autor, podrían denominarse
«capullos» o «flores» del desarrollo,
en lugar de «frutos» del desarrollo".
Esta instrucción adecuada da origen al carácter
dialógico, dado por la mediación, del desarrollo
cognitivo. La experiencia educativa supone la ayuda de otro
sujeto (profesor, niño mayor, niño más
capaz, etc.), es decir, el desarrollo humano ya no es dado
sólo en la relación sujeto - objeto, sino que
la relación está dada por una tríada:
sujeto - mediador - objeto. Se trata entonces de una relación
madiada, es decir, que hay un tercero mediador, que ayuda
al proceso que está haciendo el sujeto (el valor no
está en la intervención en sí, sino en
la medida que esta ayuda). En esta relación dialógica,
el otro permanece como otro externo y autónomo con
relación al yo, y viceversa. No destruye al otro en
cuanto otro. En este sentido, la relación dialógica
propuesta es la intervención más válida
para la educación.
Esta mediación social de la educación implica
el uso de estrategias de aprendizaje centradas en el futuro
del sujeto. Las estrategias educativas para el cambio del
otro, en la lógica de la Edad mental, están
centradas en el pasado del niño, en el nivel de desarrollo
real. La estrategia ahora, en la perspectiva Vigotskyana,
está basada en el futuro del niño, en la idea
que intervenga en la Z.D.P., que ayude a recorrer el potencial
por la mediación: "El niño puede ser, pero
todavía no es". El profesor es un mediador de
los conflictos socio - cognitivos.
Por lo anterior, el buen aprendizaje es el que se coloca
delante del desarrollo. La relación entre aprendizaje
y desarrollo se puede plantear en los siguientes términos:
¿Cómo hacer que los aprendizajes se transformen
en procesos de desarrollo?. La educación no es un proceso
que culmina con el aprendizaje; va más allá,
considera los desarrollos. Los aprendizajes conducen a los
procesos de desarrollo, el desarrollo va a remolque del aprendizaje.
En otras palabras, el aprendizaje va delante del desarrollo:
"La noción de una zona de desarrollo próximo
nos ayuda a presentar una nueva formula, a saber, que el buen
aprendizaje es sólo aquel que precede al desarrollo".
Pero, ¿Cómo delante?. Esto quiere decir lo
siguiente: Lo suficientemente lejos del Nivel de Desarrollo
Real para el salto, y lo suficientemente cerca para que salte.
El buen aprendizaje es el que encaja con los procesos de desarrollo,
para ello se requiere un buen diagnóstico de la Z.D.P.
del sujeto, para que recorra y transforme el Nivel de Desarrollo
Potencial en Nivel de Desarrollo Real. "El buen aprendizaje
es que se coloca delante del desarrollo". La médula
del quehacer educativo radicaría en hacer lo anterior.
Como se puede ver, la ZDP caracteriza de una nueva forma
la relación entre aprendizaje y desarrollo. El aprendizaje
ya no queda limitado por los logros del desarrollo entendido
como maduración, pero tampoco ambos se identifican,
planteando que aprendizaje y desarrollo son una y la misma
cosa. Por el contrario, lo que hay entre ambos es una interacción,
donde el aprendizaje potencia el desarrollo de ciertas funciones
psicológicas. Así, la planificación de
la instrucción no debe hacerse sólo para respetar
las restricciones del desarrollo real del niño, sino
también para sacar provecho de su desarrollo potencial,
es decir, enfatizando aquello que se haya en su ZDP.
Lev Vigotsky destaca la importancia de la interacción
social en el desarrollo cognitivo y postula una nueva relación
entre desarrollo y aprendizaje. Para este autor, el desarrollo
es gatillado por procesos que son en primer lugar aprendidos
mediante la interacción social: "...el aprendizaje
humano presupone una naturaleza social específica y
un proceso, mediante el cual los niños acceden a la
vida intelectual de aquellos que les rodean". De esta
forma, toda función psicológica superior es
en primer lugar externa y sólo posteriormente, externa.
El aprendizaje constituye la base para el desarrollo y «arrastra»
a éste, en lugar de ir a la zaga.
Consideraciones Finales
El estudio del desarrollo cognitivo representa un gran aporte
a la educación, dado que permite conocer las capacidades
y restricciones de los niños en cada edad; y por ende,
graduar la instrucción a las capacidades cognitivas
del alumno, haciendo más efectivo el proceso de aprendizaje.
De este modo, dichos factores han conducido a que sea posible
planear las situaciones de instrucción con mayor eficacia,
tanto en cuanto a la organización de los contenidos
programáticos como en cuanto a tomar en cuenta las
características del sujeto que aprende.
La psicología cognitiva da al estudiante un rol activo
en el proceso de aprendizaje. Gracias a esto, procesos tales
como la motivación, la atención y el conocimiento
previo del sujeto pueden ser manipulados para lograr un aprendizaje
más exitoso. Además, al otorgar al estudiante
un rol más importante, se logró desviar la atención
desde el aprendizaje memorístico y mecánico,
hacia el significado de los aprendizajes para el sujeto, y
la forma en que éste los entiende y estructura.
La psicología cognitiva aplicada a la educación
se ha preocupado principalmente de los procesos de aprendizaje
que tienen lugar en cualquier situación de instrucción,
incluida la sala de clases. Sin embargo, la psicología
educacional aplicada a la sala de clases debe ocuparse además
de factores tales como los procesos emocionales y sociales
que tienen lugar en la escuela. Así, a la hora de analizar
los procesos que ocurren en la sala de clases, es importante
complementar los enfoques cognitivos con otros que permitan
tener una visión integral del alumno en situación
escolar.
Con todo, el enfoque Vigotskyano, tiene la ventaja, sobre
el enfoque de estructuras lógicas progresivamente más
complejas, de permitir establecer parámetros mucho
más claros para la intervención educativa. Así
lo podemos concluir de las afirmaciones del mismo Vigotsky:
"En resumen, el rasgo esencial de nuestra hipótesis
es la noción de que los procesos evolutivos no coinciden
con los procesos del aprendizaje. Por el contrario, el proceso
evolutivo va a remolque del proceso de aprendizaje, esta secuencia
es lo que se convierte en la zona de desarrollo próximo.
Nuestro análisis altera la tradicional opinión
de que, en el momento en que el niño asimila el significado
de una palabra, o domina una operación como puede ser
la suma o el lenguaje escrito, sus procesos evolutivos se
han realizado por completo. De hecho, tan sólo han
comenzado. La principal consecuencia que se desprende del
análisis del proceso educacional según este
método es el demostrar que el dominio inicial, por
ejemplo, de las cuatro operaciones básicas de aritmética
proporciona la base para el subsiguiente desarrollo de una
serie de procesos internos sumamente complejos en el pensamiento
del niño...Nuestra hipótesis establece la unidad,
no la identidad, de los procesos de desarrollo interno. Ello
presupone que los unos se convierten en los otros. Por este
motivo, el mostrar cómo se internalizan el conocimiento
externo y las aptitudes de los niños se convierte en
un punto primordial de la investigación psicológica".
© Ricardo Arturo Osorio
Profesor de Psicología
BIBLIOGRAFÍA
o Vigotsky, L. El Desarrollo de los Procesos Psicológicos
Superiores. Cap. 6.: Interacción entre Aprendizaje
y Desarrollo. Ed. Grijalbo. México. 1988.
o AA.VV. Manual de Psicología Educacional. Facultad
de Ciencias Sociales. Ediciones U.C.CH. Santiago. 1997.
o AA.VV. Diccionario de Ciencias de la Educación. Ediciones
Paulinas. Madrid. 1990.
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