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El desarrollo humano anormal
El término Psicopatología,
etimológicamente psyché (psyjé): alma
o razón. páthos (pazos): enfermedad, logía:
o lógos, que significa discusión o discurso
racional, puede ser usado en dos sentidos:
1.- Como designación de un área de estudio:
aquella área de la salud que describe y sistematiza
los cambios en el comportamiento que no son explicados ni
por la maduración o desarrollo del individuo ni como
resultado de procesos de aprendizaje, también entendidos
como enfermedades o trastornos mentales .
2.- Como término descriptivo: aquella referencia específica
a un signo o síntoma, precursor o perteneciente a una
enfermedad o trastorno.
Psicopatología
Diferentes profesiones pueden llegar a estar involucradas
en el estudio de la enfermedad o trastorno mental. Principalmente,
son los psiquiatras y psicólogos los que se interesan
por esta área, pues a su vez participan del tratamiento,
investigación acerca del origen de los cuadros clínicos,
su manifestación y desarrollo. En un plano más
general, muchas otras especialidades pueden participar del
estudio de la psicopatología. Por ejemplo, los profesionales
de las neurociencias pueden centrar sus esfuerzos de investigación
en los cambios cerebrales que ocurren en una enfermedad o
trastorno mental.
Los psiquiatras se interesan particularmente en la psicopatología
descriptiva, que se ocupa de la descripción de los
síntomas y síndromes que llegan a configurarse
en una enfermedad o trastorno mental. Esto sirve tanto para
el diagnóstico de pacientes individuales o para la
creación de sistemas diagnósticos. Este último
es el caso de la sección F de la clasificación
CIE de la Organización Mundial de la Salud, o el del
Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos
Mentales, (DSM I II III o IV).
La enfermedad mental es una alteración de los procesos
cognitivos y afectivos del desenvolvimiento considerado como
normal con respecto al grupo social de referencia del cual
proviene el individuo. Esta alteración se manifiesta
en trastornos del razonamiento, del comportamiento, de la
facultad de reconocer la realidad y de adaptarse a las condiciones
de la vida.
Dependiendo del concepto de enfermedad que se utilice, algunos
autores consideran más adecuado utilizar en el campo
de la salud mental el término "trastorno mental"
(que es el que utilizan los dos sistemas clasificatorios de
la psicopatología más importantes en la actualidad:
la CIE-10 de la Organización Mundial de la Salud y
el DSM-IV-TR de la Asociación Psiquiátrica Americana).
Sobre todo en aquellos casos en los que la etiología
biológica no está claramente demostrada, como
sucede en la mayoría de los trastornos mentales.
El concepto enfermedad mental aglutina un buen número
de patologías de muy diversa índole, por lo
que es muy difícil de definir de una forma unitaria
y hay que hablar de cada enfermedad o trastorno de forma particular
e incluso individualizada ya que cada persona puede sufrirlas
con síntomas algo diferentes.
En cuanto a la etiología de la enfermedad mental,
podemos decir que, debido a su naturaleza única y diferenciada
de otras enfermedades, están determinados multifactorialemente,
integrando elementos de origen biológico (genético,
neurológico,...), ambiental (relacional, familiar,
psicosocial,...) y psicológico (cognitivo, emocional,...),
teniendo todos estos factores un peso no sólo en la
presentación de la enfermedad, sino también
en su fenomenología, en su desarrollo evolutivo, tratamiento,
pronóstico y posibilidades de rehabilitación.
Aun cuando clásicamente se han dividido las enfermedades
mentales en Trastornos Orgánicos y Trastornos Funcionales,
haciendo referencia al grado de génesis fisiológica
o psíquica que determine al padecimiento, la evidencia
clínica demuestra que ambas esferas no son independientes
entre sí y que en la patología, como en el resto
del desempeño psíquico "normal", ambos
factores interactúan y se correlacionan para generar
el amplio espectro del comportamiento humano tal como lo conocemos.
Existen numerosas categorías de trastornos mentales,
con mayor o menor gravedad tanto en la vivencia subjetiva
del individuo como en su repercusión dentro del funcionamiento
social, así se hace alusión a otra clasificación
clásica: Trastornos Neuróticos y Trastornos
Psicóticos.
Las neurosis afectan en mayor grado a la percepción
del sujeto sobre sí mismo, y a su nivel de agrado,
de plenitud y de integración del yo, así como
a sus relaciones con el entorno social y familiar más
cercano; sin embargo, no presentan los síntomas usuales
de desconexión con la realidad y amplio alejamiento
de la vida social, pueden desempeñarse laboral y académicamente,
y según Freud y las escuelas psicoanalíticas
este estado es la condición natural de la vida psíquica.
Las psicosis, abarcan la manifestación más
claramente asociada con la enfermedad mental, sus síntomas
clásicos incluyen las alucinaciones, delirios y grave
alteración afectiva y relacional, estos trastornos
suelen tener un factor orgánico bastante pronunciado
como los Trastornos Depresivos y Bipolares, aunque las esquizofrenias
son claramente las de mayor repercusión personal, social
y familiar dado su carácter crónico y degenerativo
caracterizado por los elementos propios de todos los trastornos
psicóticos a los cuales se añaden la desconexión
con la realidad y aplanamiento afectivo.
La enfermedad mental suele degenerar en aislamiento social,
inactividad, abulia, desorden del ritmo de vida en general
y, en ciertos casos y circunstancias, comportamientos violentos
e intentos suicidas.
Actualmente el tratamiento de los trastornos mentales posee
un enfoque integrativo y multidisciplinar, en el que participan
psicólogos y psiquiatras, educadores sociales, enfermeros
psiquiátricos, trabajadores sociales, terapeutas ocupacionales
y otros profesionales. Cada tratamiento integra, dependiendo
del caso, la administración de psicofármacos
como métodos paliativo de los síntomas más
pronunciados, para así dar paso a un proceso de intervención
psicológica para atender los orígenes y manifestaciones
del trastorno y así generar un estado de bienestar
más sólido, efectivo y permanente en las personas
que sufren de esta enfermedad.
En 1973 la Asociación Americana de Psiquiatría
(APA) decidió eliminar la homosexualidad del 'Manual
de Diagnóstico de los trastornos mentales' (DSM). El
17 de mayo de 1990 la OMS elimina la homosexualidad y la transexualidad
de la lista de enfermedades mentales. Por ello todos los años
se recuerda esta fecha en el Día Internacional contra
la Homofobia y la Transfobia.
In Fieri.
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